Todos eran Pacos y Manolos. No había mucho que hablar en el bar de la esquina. La hija de fulanita el hijo de menganito. Todos comían casi los mismo, al menos, una vez a la semana lentejas. Un chupito en el bar, una cerveza, un buen cigarro. Un tinto de la rioja. Hasta que llegaron los de "afuera". Esos no eran ni del sur ni del norte. No se creían ni más ni menos españoles. Aunque hablaban español. morenitos, bajitos, carita redonda y risueña. Siempre andaban con la sonrisa en esos ojos pequeñitos. Todo iba bien hasta que comenzaron a multiplicarse, el primero, se trajo a la mujer y a los hijos. La mujer a la hermana y esta al marido, que se trajo al hermano y este a sus padres. y así poco a poco fueron más. rápidamente. como una invasión silenciosa. en un par de años se hicieron su barrio y pusieron los primeros locutorios. al principio eran mano de obra barata, pero luego con la famosa crisis. empezaron a robarnos el trabajo. Yo estoy en paro, ¿como no voy a cuidar a un viejo con alzheimer?¿por 400 euros? ¡que les den por culo!mejor me quedo en casa cobrando el subsidio malditos indígenas. son una plaga. se regalan por un par de duros. vienen a quitarnos nuestro puto trabajo ¡hay que joderse!
1 comentarios:
lamentablemente muchos piensan así,gracias a Dios no son todos, la culpa de la crisis son de los bancos. No hay más.
Publicar un comentario en la entrada