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lunes, 14 de noviembre de 2011

EL MUERTO.

Era el 31 de diciembre de aquel año que moría. exactamente a las doce, se escuchaban los silbidos y las explosiones de los fuegos artificiales prohibidos, poco a poco se fueron extinguiendo los sonidos, como el barullo de las voces que se escuchaban en los otros pisos, de, ¡ feliz año nuevo ! todos los sonidos se fueron extinguiendo, y ya casi a las dos de la mañana no se escuchaba nada, más que una música lejana. Algo faltaba. El lamento tan cotidiano y fantasmal de  Don Manolo no se escuchaba. No me había percatado en que momento deje de escucharlo, las manos las tenia calientes, pero no sentía el pulso, le intente reanimar sin éxito, unos masajes en el pecho, le limpie las babas que le colgaban de los labios para intentar hinchar sus pulmones pero el asco me hizo desistir, seguí con los masajes, pero nada. Fui a la cocina pensando que hacer bebí un vaso de agua, llame a los teléfonos de sus doce hijos pero ninguno contestaba. regrese a la habitación y allí seguia, más pálido aún, le toque las manos y ahora estaban muy frías. No había duda, estaba muerto.Me quede a su lado viendo la primera mañana de aquel año nuevo que se colaba por la ventana. Empezó a nevar  y yo me quede dormido pensando en viejos tiempos en Perú cuando la primera mañana de un año nuevo siempre es con Sol y en la playa. en donde uno es tan pobre y es tan rico, donde uno no sabe apreciar la felicidad. Justo cuando estaba a punto de meterme al mar, escuche un quejido y desperté...el lamento había vuelto. Estaba vivo, todo había sido un sueño, pero, ¿desde donde había sido un sueño? fue lo último que pensé. Antes de volverme a dormir.
PD: Dedicado a mi hermano Jonathan.

3 comentarios:

Gricel dijo...

duerme..vuelve a dormirte tal vez tu sueno revele tu pregunta..

Irene Comendador dijo...

Fantastico y melancolico fin de año, todos por desgracia lo son :(
Un beso guapo

Oscar Negri dijo...

gracias, un beso Irene y gracias por leerme eres, mi lectora más celebre y Gricel, gracias por volver, ya te echaba de menos.